Somos jóvenes, somos cristianos, somos de GBU

Verano GBU 

 

GRUPO FM

Hay algo que tienen los campamentos que nos hacen vivir durante unos días en un ambiente casi imaginario, que te hace sentir parte de algo especial. Te sientes identificado con tanta gente y simplemente creo que el sentimiento de querer escapar un poco de la rutina nos hace a todos mejores.

Pero la cosa cambia cuando vuelves a casa, o puede que no. Este verano he llegado a la conclusión de que puedes considerar un campamento como una ilusión, como algo fantástico a lo que puedas volver el año que viene o lo puedes considerar como el comienzo de algo nuevo. Y es que si pones empeño y perseveras en poner en práctica todo lo aprendido no habrá ilusión que valga, será muy real todo, y lo más importante: Dios será más real en tu vida de lo que tú pensabas.

Este año empezamos con la Asamblea General y fue como ver lo que es GBU con vista panorámica. Este año el comité nacional ha tenido mucho mérito porque la verdad es que fue muy amena la asamblea, o es que me estoy haciendo ya mayor y estaré empezando a disfrutar de estas cosas; aunque, quizás disfrutar no sea la palabra que mejor lo defina, oye ha estado bien, y nos hemos enterado de muchas cosas y hemos cogido muchas ideas.

Somos jóvenes, somos cristianos, somos de GBU y tenemos muchas cosas en común, pero también somos diferentes, desiguales, tal como fue el lema del campamento.

Fui 1al #veranogbu15, a la parte de Formación y Misión con Jaume Llenas; contamos también con el apoyo de Manuel Suárez, el encargado de la parte especial que se ofertaba este año, Formación Política.

 

El haber visto el libro de Hechos me ha ayudado a ver cómo deberíamos ser los cristianos, cómo eran en el primer siglo. Hemos visto cómo Dios en la Biblia utilizaba a las personas que uno menos se esperaría para comenzar con las iglesias y también lo que es el concepto de iglesia, algo que es orgánico y una expresión natural de compartir nuestra fe con los demás.

Nos han trasmitido mucha visión, y estoy muy agradecida porque no han menospreciado mi juventud, sino todo lo contrario. Puedo ser un instrumento para la gloria de Dios.

Creo que con lo que salgo de las exposiciones de Jaume Llenas, es que tiene que haber un equilibrio entre lo que hacemos como cristianos, y como de cristianos somos. Por muy involucrado que se esté con una obra, eso no refleja siempre el corazón.

12     Manuel Suárez nos animó mucho a ser una generación que implementa cambios, que trasforma y es trasformada por Dios, que seamos una nueva voz en la cultura que predomina hoy en día, no copiándola, sino ofreciendo algo refrescante que diga quiénes somos y quién es nuestro padre. Los estudiantes que fueron a Formación Política, por lo que me han contado, estuvieron más que satisfechos con lo que aprendieron, y algo que dijo uno de ellos fue que “Dios nos puede usar en todos los ámbitos de la sociedad, que no hace falta que seamos pastores y misioneros para que podamos predicar las buenas noticias a los demás, que uno puede ser sirvo de Dios estando implicado en la política”.

Los talleres, que estaban muy en línea a lo aprendido en las exposiciones y seminarios, me recordaron muchas de las habilidades que tengo y que puedo utilizar para Dios.

Luego vino el Campamento Nacional y Andy Wickham nos deleitó con los primeros seis capítu10los
del libro de Daniel, el capítulo 4 lo vimos de pasada donde yo me sentí más que identificada con Daniel, pero no fue solamente eso, en cada enseñanza sacábamos un matiz más de la historia de Daniel, algo nuevo que quizás nos falta en nuestra vida como estudiantes cristianos. Daniel cambió su sociedad, fue fiel a Dios en todo momento, y Dios fue fiel con él y sus amigos.

Me encantaron las bromas que Andy entrelazaba con su discurso, tan serias pero a la vez tan graciosas; la cantidad de evidencias que nos daba, siempre había un contexto, detalles que no veíamos, una conexión con nosotros, con Jesús, y como la vida de Daniel en especial, reflejaba muchas cosas que luego pasarían en la vida de Jesús.

Solía repetir que somos parte de un tapiz, ese tapiz lo construye Dios, y somos como un hilo, que Dios va entretejiendo. Me encanta esa imagen, porque hemos de ser flexibles y dispuestos a ser retorcidos y apretados de vez en cuando. Y creo que eso refleja muy bien la vida que deberíamos vivir como cristianos.

Yo fui al campa del verano GBU pero también fui a todo eso con 120 personas más. Lo que hemos tejido en este campamento entre todos fue algo muy especial. Han sido ponentes, asesores, doulos y estudiantes, todos trabajando y aprendiendo a la vez.

Tuvimos una velada conjunta con los estudiantes de GBE y trató del comercio justo. En diferentes dinámicas y juegos quedó clara la gran injusticia que se cometía cada día en los países del tercer mundo. Pero también nos han animado a nosotros a comprar productos que lleven el sello del comercio justo. Lo que me impactó fueron los estudiantes de GBE, jóvenes sedientos de saber más de Dios, de poder encontrar un sentido a sus vidas, tan iguales a como aún somos los de GBU. Nos miraban a nosotros, los universitarios, como quizás un modelo a seguir, un ejemplo. Y me gustaría pensar que somos un buen ejemplo, que parecemos desde fuera hijos de Dios, porque por dentro lo seamos.

Pero somos jóvenes y jóvenes inquietos, estando en una balsa hinchable en la piscina podrías pasearte y escuchar conversaciones sobre la predestinación, seguir escuchando a gente diciendo LA CHO- PE- RA, mientras se pasaban un balón, escuchar hablar del aborto, otros con pistolas de agua rociándose, otros hablando de la evolución…

Somos variopintos y creo que de eso se trataba, quizás necesitabas unas risas, y encontrabas a alguien con quien echártelas, pero de un momento para otro, ibas y jugabas a Ciudadelas o Rosas y Calaveras y nos convertíamos en enemigos ¾siempre con buen rollito¾ momentáneamente. Si te aburrías podías ir a ver a los animales de la granja, o jugar al ping-pong, o al Uno, o echarte en el césped, o ir a dormir en la habitación. Hubo muchos momentos y creo que todos fueron necesarios para poder hacer de este campamento algo tan especial como lo fue.

Y estábamos en una granja-escuela, y estábamos en literas triples, al lado de la ventana, y yo estaba en la litera de en medio. Por la noche vinieron y a una de mis amigas, que tiene pánico a los animales en general, le echaron encima un conejillo, que como eran las 4 de la madrugada, tenía los ojos rojos. Despertándose empezó a gritar, acto siguiente, saltó de la cama y se abalanzó hacía la cama vecina, en la que estaba otra chica durmiendo. No sé como pero acabé con el conejo el brazos y mi vecina de cama buscando a los bromistas. Ya en el pasillo, cuando nos asomamos por el baño vi un ganso correteando por el baño, yendo de ducha en ducha. El pobre estaba muy desubicado. Todo fue muy surrealista.

Salimos fuera, y pillamos a los dos responsables, que eran dos chicos de GBE, les echamos la bronca lo más seriamente posible, dada la situación, y alegamos que somos de GBU ¾más mayores y esas cosas¾, y que al pobre conejo y a mi amiga les podrían haber dado algo. Los enviamos a por el ganso y ya cuando vi que uno de ellos abrazaba el ganso cual niño, dije medio riéndome que lo agarrase del cuello, que le podría picar.

La broma estuvo bien, e incluso me hizo gracia, pero luego los chicos de GBU, para hacer también ellos la gracia, dos noches después volvieron a tirar un conejo por la misma ventana, a mi misma amiga, que también despertó a la misma vecina, que se encargo esta vez de sacarlo.

Luego se formó un grupo de chicos ‹‹defensores de los conejos››, contra los que habían cogido el conejo en primer lugar. Vinieron a nuestra ventana y nos dijeron que ellos no habían sido.

He hecho muchas amistades nuevas, y he afianzado otras y por un año espero poder seguir en contacto con la gente, no por darle un like a sus fotos, o por compartir un comentario. Espero estar en contacto con ellos, porque les hablo, les pregunto como están, y porque oro por ellos y sus núcleos y todo lo que ha sucedido en este campamento.

Poder ir de campamento, y compartir tu fe, tus ilusiones, tus sueños, tu pasión, tus dones con y para todos, es un gran privilegio. Te puede dar la oportunidad de compartir cosas, que en el día a día, en el ajetreo de la ciudad no tienes oportunidad de compartir ni siquiera con tus amigos más íntimos. Somos unos privilegiados por haber ido, y me siento como tal, me siento bendecida y amada.

Algo más que me llevo, es que todo el mundo tiene una apariencia, una primera impresión, pero todos esconden una preciosa personalidad por detrás. Me esforcé en ver más allá de las apariencias, de verdad que lo intenté, y me sorprendí más de una vez al poder tener el privilegio de ver cómo es el corazón de una persona. Es uno de los regalos más bonitos que me llevo. Solo Dios sabe como somos por dentro, conoce nuestros pensamientos, y tener la confianza de compartir eso, con casi unos desconocidos, es precioso.

El último día hubo un momento de micro abierto, donde la gente tuvo la oportunidad de venir a hablar de lo que se llevaba de este campamento, contar un poco como había obrado Dios en ellos. Yo aprendí que Dios provee, provee amigos, amor, sanidad, y que todo está en sus manos. Aprendí que nuestro entorno nos necesita, a todos nosotros, que podemos ser siervos de Dios, solamente para su gloria, que le demos a Dios siempre la honra.

Me di cuenta de todas las cosas que me falta aún por hacer, pero que me comprometo a hacerlas. A ser misionera en mi universidad, a comprometerme con Dios y con mi núcleo. Tenemos una oportunidad muy bonita de marcar la diferencia, y yo sí que me propongo aprovechar este año que me queda de universidad para dar lo mejor de mí, para Dios, para su obra, para su gloria.

Este es el momento de decidir de verdad implicarte, de verdad seguir a Dios, y decir que no hay vuelta atrás. No debería haber vuelta atrás. Tenemos a Dios en nuestros corazones y nosotros también ocupamos un lugar muy especial en el corazón de Dios. No vuelvas atrás, ¡sigue hacia delante!

Cuando el año que viene te llegue la carta del campamento que tú mismo te has escrito, te deseo que puedas estar orgulloso de haber cumplido con lo que te has propuesto hacer. De estar humildemente agradecido a Dios, de cómo ha podido transformarte, hasta lo más hm1ondo.

Me llevo de este campamento todas las cosas que voy a hacer en un futuro, un futuro que espero que esté lleno de Dios, de su espíritu, lleno de oración, pruebas, dificultades, alabanza, gozo, alegría, organización y desorganización, amor y enfados, pero también sanidad, corazones nuevos y sedientos por conocer el amor de Cristo.

No sé como será mi futuro, pero se lo dejo en manos de Dios. No quiero volver atrás, a como fui antes, ahora sé un poco más, y quiero seguir conociendo más de Cristo, y lo que el tiene preparado para mi ciudad.

Porque no es la ciudad en la que vivo, sino la ciudad para la que vivo.

 

Texto escrito por Eliza Cornelia Rad, estudiante de Lenguas Modernas, Cultura y Comunicación en la Universidad Autónoma de Madrid y asistente al Verano GBU.

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